Queridos Fantasmas: ¿por qué?

"Hasta tu sombra te abandona, cuando estás en la oscuridad".

Me gustaría dedicarle ésto a todas esas personas que, en su momento, fueron incondicionales para mí. A esas personas que quise más que a nada en el mundo, por quienes hubiese dado hasta mi vida. Por quienes arriesgué todo por lo menos una vez. A esas personas que prometieron e incluso juraron un "para siempre", que prometieron ser mi soporte, estar presentes ahí en cada momento, en cada golpe, en cada caída y en cada alegría. A ustedes, personas, a ustedes me referiré como fantasmas.

  Queridos fantasmas... ¿por qué mienten? Los invito a que sientan empatía por un segundo... que se pongan en mi lugar, en el lugar de esas personas a quienes dejaron de lado, que abandonaron durante su recorrido, incluso cuando más las necesitamos. Quiero saber la razón, el por qué. Creo que, últimamente, la gente no sabe lo que promete cuando lo hace.
  Hay momentos en la vida en que necesitamos un soporte, una mano, un hombro del cual agarrarnos. Todos tenemos nuestros momentos de debilidad. Después de todo, todos somos seres humanos. Creo en la fortaleza, creo en el carácter, creo que uno se vuelve fuerte con los daños, y no con los años. Sin embargo, en carne propia experimenté esa famosa "explosión" interna que sufre una persona.

  Les pediría que cerrasen los ojos, pero les resultaría imposible llevar a cabo el ejercicio, ya que no podrían leer lo que estoy a punto de escribir:

  Confianza, amor, cariño... son, creo yo, los sentimientos más puros que un ser humano puede ser capaz de experimentar. Esa sensación de entrega absoluta, esa adrenalina de saber que, por él o ella... darías hasta la vida. Porque su felicidad es, incluso, más importante que la tuya. Porque está por sobre todas las cosas en éste mundo. Querido amigo, compañero, hermano, amor... por vos doy todo. Daría la vuelta al mundo si hiciera falta para encontrarte, y así asegurarme de que te encuentras bien, feliz. Te demuestro día a día, a pesar de mis errores y defectos, de todas las formas posibles, el amor incondicional que te tengo. Tal vez no lo hago con mucha frecuencia, o por el contrario, lo hago demasiado. Son esos detalles, esos "Buenos días, ¿cómo te sentís hoy?" los que marcan la diferencia. Es esa palmada en la espalda cuando sé que hay algo que te perturba. Es esa sonrisa que te dedico cuando estás llorando, con la esperanza de darte paz, tranquilidad y fe... fe de que todo va a mejorar. Y así, comienza una amistad, e incluso un amor. Lazos que se crean y se fortalecen con el tiempo, las palabras, y los hechos.
  Pero el tiempo pasó... y cada vez te alejas más de mí. Noto que ya no hablamos con frecuencia, y que incluso, divulgaste las cosas que te confesé, confiando en vos y en tu silencio. 
      Y ahí está, ahí aparece. Ese nudo en la garganta, esa angustia, ese dolor y esa tristeza de saber que, otra vez, me fallaron. Y me fallaste vos, que eras la persona en quien más confiaba. Y lo único que puedo hacer en éste momento es llorar, porque la decepción es de los sentimientos más dolorosos que el corazón puede experimentar. Porque, a pesar de los errores y altibajos, yo di lo mejor de mí para que pudieses sonreír. Pero una vez más, caí. Y ahí está ese dolor en el pecho que, seguramente, no me va a dejar dormir.
  Y aunque hayan pasado meses, se en lo más profundo de mi alma, que siempre habrá una canción, un lugar, un objeto, un sonido, e incluso un aroma, que traiga tu imagen a mi mente. Y ahí será cuando yo, inevitable e inconscientemente, empezaré a llorar, recordando todo lo que vivimos, y haciéndome esa pregunta que se que nunca vas a responderme:
¿Por qué?

  Queridos fantasmas: éste es el dolor que experimentamos cuando ustedes, que prometen siempre estar, en las buenas y en las malas, apoyarnos incondicionalmente, simplemente... se van. Porque somos conscientes de que podremos tener malas actitudes, defectos y malos días, pero nada se compara con ese dolor en el pecho causado por la decepción. Porque sabemos que, una vez más, estamos solos.

   Ahora, hablando de mí.
  Éstos últimos tres años perdí mucha gente, y gané otra. Sinceramente, no me arrepiento de nada de lo vivido, aunque me haya hecho llorar e incluso cometer locuras que nunca imaginé. Me gustaría mucho entender por qué... ese mejor amigo con el que prometimos nunca distanciarnos, se fue. Por qué, ese muchacho rubio con el que fuimos amigos, me juzgó durante el último año y, sin embargo, meses atrás, pidió mi consejo. Vale aclarar que, semanas atrás, de forma "directa" (en realidad, un twit sin mencionarme), dijo que cambié mucho por caerle bien a cierta gente, y eso lo decepcionó. Me gustaría saber por qué, la persona a que le entregué mi corazón por completo hace casi dos años atrás, me lastimó de la forma más cruel, jugando con mis sentimientos y dignidad. Me gustaría saber por qué, ese chico morocho que me llamaba "mejor amiga" y me decía que me amaba como a nadie, en la noche más especial para mí (como fue la noche de mis quince años) se dedicó a criticarme por twitter, sin nunca ir de frente. Vale aclarar, nuevamente, que a pesar de que me acerqué reiteradas veces, charlamos y se disculpó, nunca más volvimos a hablar. Dos meses atrás, hablé con él sobre el asunto. Mi estado no era el mejor, pero dije todo totalmente consciente. "Arreglamos" las cosas. Sin embargo, a pesar de cruzarlo al menos tres veces cada día en el colegio, y a pesar de haber dicho que todo iba a volver a la normalidad, no me dirige la palabra. Me gustaría saber por qué, esas amigas que se hacían llamar hermanas y que prometían nunca faltarme, hoy... no están. Me gustaría saber el por qué de tantas ausencias... que me llevaría horas preguntar por cada una de ellas.
  Sólo pido una explicación, el por qué su "traición", porque es el día de hoy que me acuerdo de cada uno de ustedes, y me duele en el alma no saber el por qué.

Queridos fantasmas, díganme por qué.

Querido Espejo...


   Que complicado es empezar a veces. Esto es, creo, una de las cosas más profundas y sinceras que voy a escribir. Será que es dedicado a una de las personas más importantes para mí, que más influyen en mi vida, mi humor, y mi forma de ser.

  ¿Cómo se le llama a esa persona que te llena? Creo que no necesariamente tiene que ser un amor. O tal vez sí, pero no una pareja, ni el amor de tu vida. A veces sólo basta con que sea tu cable a tierra, quien te guía y te acompaña. Capaz es alguien que aparece de imprevisto, por casualidad, de la manera más extraña. Tal vez es alguien que conoces de la forma más común. También puede ser esa persona con quien llegues a casarte, tener hijos y la vida más feliz. Puede llegar a ser la persona que más odies en el mundo, por la simple razón de que no tienen nada en común... o tienen tanto, que chocan por tener los mismos defectos. Tal vez llegue a ser tu mejor amigo en ésta vida, y se quede al lado tuyo por los siglos de los siglos, se sienten cuando ya sean mayores de edad en el patio a tomar mate, e intentar recordar como empezó todo. O puede ser alguien que llega, te choca contra la realidad, te baja del cielo, y se va.

  Sea como sea, creo que todos tenemos ese ser que nos completa de alguna forma, tanto para bien como para mal. Esa persona en quien podemos confiar plenamente, que saca lo mejor... y lo peor de nosotros. Esa persona cuya prioridad no es tu felicidad, sino la sinceridad. Muchos dicen que la ignorancia es felicidad... y es así. Pero Ésa persona, no es quien va a engañarte para que sonrías. Es quien va a ir de frente, decirte todo lo que tenga que decir, y sacar a la luz hasta la emoción más profunda de tu ser, aunque no sea la mejor.

  Esas personas pueden o no... ser para toda la vida. Pero su recuerdo permanece ahí, para siempre. Son espejos, espejos de nuestra esencia, reflejos de lo que nos gusta y disgusta. Porque, aunque quieras engañarte, o mentirte... el reflejo nunca lo hace. El espejo siempre te muestra la verdad de tu ser.



Ahora, Mi Querido Espejo, me dirijo únicamente a vos.
A vos, que llegaste de imprevisto hace aproximadamente un año, que apareciste para moverme todas las estructuras, abrir mi mente y hasta hacerme dudar. Que abriste puertas que nunca vi, que me enseñaste a quererme. Querido espejo, que me alienta cada día a hacer ésto, que es lo que más me gusta en el mundo: escribir.
Querido espejo, que en su momento dio vuelta mi vida, y llegó a confundirme. Que con vos encontré sentimientos en su momento, aunque hoy lo llevamos de otra forma. Que con vos aprendí a sobrellevar y superar situaciones. A vos, que me hiciste crecer y aprender. A vos, que me diste un apodo tan raro e ilógico, que sólo vos podrías haberlo puesto así. A vos, que me mostras constantemente mis luces y mis sombras, que me escribiste un tema...  tema. A vos, que a pesar de todo, seguís ahí. A vos, que me enseñaste a querer e incluso amar de una forma muy particular y única...
A vos, querido espejo, gracias por ser mi soporte, mi estímulo, mi aliento y mi paz.

Simplemente gracias por existir.