"Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna"
- Oscar Wilde
Creo que todos pasamos por ese momento en el que nos encontramos en el medio de la nada, sin saber que hacer ni qué ser. Lo peor de todo es que a veces pasa que no nos queremos, que desearíamos ser cualquier otra persona en el mundo, menos nosotros mismos... por diversas razones.
Querida yo de mi infancia... ¿te acordas cuando llorabas porque veías a mamá y a papá pelearse? Porque eras chiquita y te sentías impotente, porque no había nada que pudieras hacer. ¿Te acordás cuando eras gordita, y la gente te cargaba por eso? Y vos llorabas, porque no tenías forma de cambiar eso. Eras chiquita para tomar decisiones tan grandes. ¿Te acordás cuando querías ser veterinaria? Pero también querías ser doctora, abogada, periodista. ¿Te acordás cuando querías dejar de ponerte el dedo en la boca? Y llorabas porque papá te decía que eras una nena grande y tonta, porque las nenas inteligentes no se metían el dedo en la boca. ¿Te acordás cuando te gustaba ese nene en el colegio, y el no gustaba de vos? Y te ponías mal porque te habían roto tu corazoncito. ¿Te acordás cuando una amistad dependía de una galletita? Y a veces se enojaban con vos porque no compartías.
Querida yo de hace un tiempo.. ¿te acordás cuando tuviste que separar a mamá y a papá de que se mataran mutuamente? ¿de cuando quedaste desmayada en el piso? Porque ya no podías soportar tanta paranoia y dolor a tu alrededor. ¿Te acordás cuando te lastimaste para poder callar a esas personas que te llamaron "gorda"? Y vos quisiste cambiar tu forma de ser y ver, solo para no llorar. ¿Te acordás cuando querías ser doctora, solo porque siempre te dijeron que así ibas a tener plata? Pero a vos lo que más te gusta es escribir. ¿Te acordás cuando dejaste de ponerte el pulgar en la boca, para introducir en su lugar el índice y el medio? Y llorabas a escondidas porque sabías que lo que hacías estaba mal. ¿Te acordás cuando entregaste tu corazón por completo, y lo rompieron en pedazos sin importar como te sentías? Y vos llorabas, porque la persona en quien más habías confiado, te había lastimado. ¿Te acordás cuando las amistades se rompían por mentiras? Y vos estabas llena de impotencia, porque tu "mejor amiga" llegó a odiarte, sin razón alguna.
Querida yo del presente... ¿qué se siente saber que sos quien siempre quisiste ser? No perfecta, sino real, y perfecta para tu mente y tu corazón. ¿Qué se siente quererte así? Saber que mamá y papá se pueden odiar y a vos te da igual, porque entendes que son grandes para solucionar sus problemas solos, y que no sos escudo de nadie. Saber que te aceptás en cuerpo y alma, y que da igual lo que la gente diga de vos, porque si viven de críticas, es porque su vida no les es suficiente. No saber qué hacer de tu vida pero tener en claro que, decidas lo que decidas, va a ser porque vos lo decidís, no otros. Saber que sos sana, que estás bien con tu forma de ser, y que te queres por quien y como sos. Saber que querer está bien, y amar también, pero que el corazón y la cabeza tienen que ir de la mano, y que el amor propio va por sobre todas las cosas. Saber que tenes al lado a las mejores personas que la vida pudo haberte regalado, que te hacen feliz día a día, y comparten con vos tu vida.
Porque hoy soy la mejor versión de mi misma, soy quien siempre soñé ser, aceptando mis aciertos y errores, virtudes y defectos.
Y juro que soy feliz.
Querida yo, soy tan feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario