Queridos Padres...

"No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos"
- Johann Christoph Friedrich von Schiller 


Creo que no van a saber de lo que hablo, a menos que hayan pasado por algo parecido.
Vengo a escribir ésto para desahogarme. Para, en algún momento, releer ésto y saber que pude superarlo, que pude crecer con todo esto a cuestas. Cualquier persona es libre de leerlo, sin juzgar.

Ésto empezó hace año y medio... por Marzo del año pasado (2014). Mi familia estaba en un momento económico bastante delicado (como de costumbre...) y, por dicho motivo, tuve que mudarme con mi papá. Desde ya aclaro que mi relación con el, nunca fue buena. Es una persona bastante... ¿intensa? Es irónico, porque llamarlo "intenso" es ser suaves. En fin...
Nunca nos llevamos bien. Pero, sacrificios, ¿saben?
Estuve desde el 26 de abril hasta el 25 de mayo con él, y les puedo jurar que nunca la pasé tan mal. Jamás en mi vida me sentí tan sola.
El 23 de mayo volví a mi casa, y no resistí el llanto. Quería volver a mi casa. A mi familia. Pasé el fin de semana y volví a lo de mi papá a buscar mis cosas. Cuando llegué, le planteé la situación, le pedí que entendiera que no era feliz, que no estaba bien. Discutimos, agarré mis cosas y me fui.

No tuve a mi papá desde ese 25 de mayo, hasta mediados de noviembre, cuando me citó para hablar. Fui y arreglamos las cosas. Días después lo llevaron al hospital por un problema de salud. Yo estuve para él como si nunca hubiese habido una distancia.

Hace aproximadamente dos meses, un miércoles, fui a visitarlo y a buscar una plata que tenía que darme. Llegué, y estaba mi papá borracho, tirado en mi cama. Entré, discutimos, peleamos, me gritó e insultó. Agarré la plata, y me fui llorando. Al día siguiente, me llegó su mensaje pidiendo disculpas.

El viernes siguiente fui a la casa a la noche. Para ambientarnos... su "casa" es un departamento. Que... no tiene mucho de departamento en realidad. Es un recibidor, donde hay una cama para mí, conectado a la cocina, un baño, y su cuarto. No hay calefacción. Solo un caloventor, el cual tengo prohibido usar.
 Hacían 8ºC aprox. Estaban todas las ventanas abiertas, y yo resfriada. Cuando llegué, lo primero que hice fue escuchar un reclamo por la hora a la que había llegado. Puse la mesa, y comimos. Hubo una discusión en el medio, unos golpes a la mesa y unas patadas al horno. Hacía un frío de morirse, más que afuera incluso. Otra discusión fue cuando me quejé de lo helada que estaba, y su respuesta fue: "En Bariloche también hace frío... así que andá ambientandote". Una hora después, estaba llorando en mi cama, sin que él supiera.

Al rato, se fue a lo del vecino a jugar a las cartas. Fue entonces cuando llamé a mi mamá para avisarle que me iba para casa, que me tomaba un auto y me iba de ahí.
Y así fue... sin que él supiera.

Desde entonces, volvió a borrarse, a excepción de un par de mensajes con insultos y alguna que otra amenaza.


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¿Por qué escribo esto?
Para que, aquellos que siempre se quejan de lo insoportables que son sus padres con que se cuiden, con que no tomen frío, con que vuelvan temprano... sepan lo feo y triste que es que una de las dos personas que (teóricamente) más te tiene que amar, no le importes. Y la bronca e impotencia que da cuando se lo contás a alguien cercano y te digan "Pero sí te quiere... pasa que se equivoca". No saben la bronca que da saber, vivirlo, sentirlo, y tener bien en claro que, en realidad, NO LE IMPORTAS. Porque un lazo de sangre, no significa nada. Porque hay gente que es resentida, que es mala, y que no sabe amar... seas el hijo, el padre, el abuelo o el nieto. Hay gente mala, y es así. Y les puedo jurar, que no hay nada más triste en el mundo que sentir el rechazo o el desprecio de alguien como tu mamá o tu papá. "La familia es lo primero. Tus padres son a quienes vas a recurrir cuando tu mundo se derrumbe. Son tu refugio" Y no lo son. Y se siente un vacío en el pecho que no se llena con nada. Porque da igual que estén juntos o divorciados, que sean adoptivos, que sean biológicos. No hay cosa como la caricia de una madre, o el abrazo de un padre.

A los que los tienen a ambos presentes, cuídenlos. Porque no hay nada, NADA más triste en el mundo, que no tenerlos. Porque todos sabemos que no sabemos lo que tenemos, hasta que lo perdemos. Que no se aplique acá.


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